Divorcio a la finlandesa nos sitúa en la casa de los Helin, Tuula y Juhani, un matrimonio que va a divorciarse, pero que, sin embargo, siguen habitando el mismo hogar. Para dar celos a Tuula, Juhani le pide a su hermano proxeneta, Wolffi, que le preste una de sus chicas para fingir que es su novia. Al ver a su marido mantener relaciones con otra en su propia casa, Tuula llama a un antiguo amante para que le acompañe también en la casa y mantener su relación a ojos de su marido para fastidar más, si cabe, la relación. Las situaciones que emanaran de este lío serán catastróficas para la vida de Juhani y Tuula. El ambiente en la casa será insostenible.
Ya me ha pasado hace poco con Superbrother, y me vuelve a pasar con esta peli: no entiendo la gracia del humor nórdico. Éste basa toda la risa en la crueldad que se desata en los diálogos entre ambos personajes y en una serie de situaciones de muy mal gusto. Los dos protagonistas son istriónicos e inaguantables, por no hablar de los secundarios (salvo el vecino, que es lo más curioso y "gracioso" de la historia). Lo cómico no existe en ninguna de las situaciones, y de hecho hay más de drama que de humor. La película, además, dura demasiado para lo que se quiere contar y acaba perdida en una trama de secuestro y mafias que no viene al cuento y que resulta forzada y ridícula. Por no hablar del ridículo mensaje sobre la familia, la educación, los hijos o el aborto que se intenta transmitir sin ningún resultado aceptable.

Desde luego no considero que esta comedia finlandesa haga reír mucho y por lo contrario diría que es desagradable. (2/10)
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