El discurso más largo de la historia lo protagonizó Greer Garson, que al subir al escenario se explayó vendiendo bonos del estado para ayudar a la nación durante la II Guerra Munidal, y su discurso se alargó hasta los cinco minutos y medio. A partir de entonces se tomó la decisión de limitar las intervenciones de los premiados. Y es a raiz de esta medida como Martin Landau fue el protagonista de la siguiente anécdota cuando al empezar su discurso por ser premiado como mejor actor de reparto por Ed Wood (1994) le cortaron el micro y empezó a sonar la orquesta; entonces lanzó un potente "No" como protesta.
Mientras que a la actriz Julia Roberts nadie le cortó su discurso por el premio por la película Erin Brokovich; que, según subió, dijo que no le importaba pasarse del tiempo ya que no sabía cuando volvería a recibir un Oscar. El problema de su largo discurso fue que se olvidó de darle las gracias a la verdadera Erin Brokovich, otra anécdota negativa de estos discursos.

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