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jueves, 12 de enero de 2012

El día de la bestia (1995)/ciclo Álex de la Iglesia

Dos años tardó Álex de la Iglesia en realizar su siguiente largometraje. Y, por el resultado que se puede disfrutar en El día de la bestia, la espera mereció la pena. Y es que, ésta es la gran obra maestra de Álex de la Iglesia (por ahora). Un cura (Álex Angulo), cree haber desccifrado la fecha en la que se producirá el Apocalipsis y el lugar exacto. Éste no es otro que la ciudad de Madrid y el día, según sus interpretaciones, será el 25 de diciembre, es decir, en plena Nochebuena. El cura viajará a Madrid y con la ayuda de un heavy de Carabanchel y un presentador de televisión muy peculiar, intentará frenar al diablo y evitar la llegada del fin del mundo.

Esta película de Álex de la Iglesia es la que nos descubrió definitivamente la mentalidad creativa de este realizador y la estética y humor con los que crearía su muy peculiar estilo, uno de los más originales del cine actual. Una de las cosas más logradas de El día de la bestia es la ambientación de la acción. Auque la historia se narra en el mismo año en que está estrenada la peli, es decir 1995, la ambientación de Madrid, la estética apocalíptica y la fotografía nos muestran una ciudad mucho más parecida al futuro que se muestra en Blade Runner (salvando las distancias claro está). Por otro lado esta estética está mezclada con un reflejo de interiores mucho más cálido y tranquilo, como si dentro de sus casas la gente estuviese a salvo pero a la hora de salir afuera la realidad los devorase y corrompiese. Ésta mezcla dota a las difrentes escenas de una fuerte personalidad; se podría decir que es una especie de Amélie  a lo bestia y freakie.  
Álex de la Iglesia vuelve a demostrar, y esta vez con creces, que su presencia tras las cámaras no deja nada a la casualidad y que cuida cada plano con una meticulosidad cinematográfica que pocas veces se disfrutaban por aquél entonces en el cine español. Y es que hay planos y secuencias rodadas con maestría, que no dan la sensación de estar asistiendo al segundo trabajo de un director. El guión es magnífico; cuenta con unas situaciones de lo más originales; y unas frases y diálogos desternillantes. La secuencia inicial en la que el cura llega a Madrid haciendo el mal es magnífica y aquella que se desarrolla en el cartel de Schweppes simplemente ha pasado a la historia.

Por otro lado está el trabajo de los actores, todos ellos excepcionales. Álex Angulo está sensacional, dando vida a un héroe de lo más extraño, pero extraordinariamente testarudo y que llegará hasta el final de su historia por salvar a la humanidad.
Le secunda un Santiago Segura que se daba a conocer en un papel importante por primera vez y que destacaba claramente. Ambos hacen un tándem de los más freak y original: un satánico/heavy y un cura. Dos antihéroes que se hacen con el público desde el inicio y que comparten momentos divertidísimos.

El día de la bestia es ya un film de culto del cine español y con toda justicia. Tal vez sea también uno de los trabajos cinematográficos más sorprendentes y originales de los 90; sencillamente, uno de los mejores. El ritmo de todo el relato es frenético, lo que entretiene; la historia es una mezcla de humor y macabrismo de lo más simpática y los actores están excepcionales. Además, el mérito no se encuentra sólo delante de las cámaras, sino también detrás, con una labor de realización bastante seria para lo que nos tienen acostumbrados este tipo de films. Desde luego una obra maestra del cine español y la más importante de Álex de la Iglesia. No es una película perfecta, pero es sensacional.

martes, 10 de enero de 2012

Acción Mutante (1993)/ciclo Álex de la Iglesia

Después del sensacional cortometraje de Álex de la Iglesia, Mirindas asesinas, donde dejó claros bastantes aspectos de su personalidad cinematográfica, llegó a las salas de toda España una fábula de ciencia-ficción titulada Acción Mutante. Al director vasco le costó conseguir producción para su largometraje, pero Pedro Almodóvar y su hermano, Agustín, se fijaron en él y decidieron producirle esta película.

Acción Mutante es una historia de ciencia-ficción ambientada en Bilbao, en pleno 2012. Un grupo terrorista que se hace llamar Acción Mutante, se dedican a atentar contra personalidades de la sociedad del momento; pero sus objetivos no son cualquiera, sino gente que está en plena forma, que se considera guapa, que viven bien, que son ricos...
Ésto se debe a que el grupo de delincuentes está formado por una serie de seres marginados de la sociedad, a cada cuál más esperpéntico y deformado, y que han decidido, bajo el mando de su sanguinario líder, Ramón Yarritu (Antonio Resines), pagar sus desdichas con aquellos que son diferentes a ellos, es decir, "normales". Secuestraran a la hija de un magnate y pedirán un enorme rescate por ella. Pero una serie de acontecimientos más o menos casuales harán que a Ramón se le vaya la situación de las manos y provocará un auténtico caos y un río de violencia.
La primera película de Álex de la Iglesia como realizador (pués ya había trabajo con Enrique Urbizu en Todo por la pasta, como director artístico) he de decir que no es de sus mejores relatos, ni una película referencial para el cine españo. Se engloba en ese numeroso tipo de "freakadas"/ciberpunk/cañís, repletas de violencia y que esconden una crítica a la sociedad actual interesante. Éste es uno de los puntos fuertes de la película: ese retrato caricaturesco de la sociedad del momento a través de un historia ambientada en un decadente futuro, pero que no se aleja mucho de lo actual (en ese momento).
El guión es sencillo y bastante simple, pero sorprende lo directo que se muestra en pantalla. La historia se desarrolla a la perfección con un metraje comedido y las acciones se suceden una tras otra sin resultar ninguna de ellas demasiado larga.
En ésto y en el uso de la cámara, Álex de la Iglesia demostró que era un realizador con un potencial especial y que, a pesar de ser éste su primer film, la cultura cinematográfica que albergaba en su cabeza le permitían llevar a cabo planos y movimientos de cámara que hacen de Acción Mutante un film especialmente bien realizado. A ello contribuyen la increíble fotografía y una estética muy bien cuidada, estos dos aspectos son lo mejorcito de la película. También destaca el duelo entre Antonio Resines y Álex Angulo, ganando el enfrentamiento éste último con un retrato desternillante de un siamés algo bipolar; aunque Resines, dentro de lo que cabe está bastante discreto y ésto le ayuda.
Acción Mutante es un simpático film freak, pero que no resulta lo suficientemente entretenido o inteligente como para destacar demasiado en la filmografía del director español. Queda como anécdota por ser su comienzo, pero tiene films mucho mejores y más maduros. Sin embargo, todo lo bueno (que se esconde en el trabajo trás las cámaras) que tiene el film irá desarrollándose in-crescendo en sus películas posteriores. Eso sí, Acción Mutante es imprescindible para comenzar a conocer el cine de Álex de la Iglesia, al igual que su corto Mirindas asesinas.

lunes, 9 de enero de 2012

Único Testigo (Peter Weir, 1985)/ciclo Harrison Ford

Tras sus intervenciones en el resto de películas de las sagas de Star Wars e Indiana Jones (que no he mencionado por no alargar demasiado el ciclo), Harrison Ford cambió totalmente de registro.  Inició el cambio con Blade Runner, arriesgandose con un film casi independiente y lo volvería a hacer poniéndose bajo las órdenes del australiano Peter Weir. Su éxito en Hollywood y la fama ya las había alcanzado de sobra en sus colaboraciones con Steven Spielberg y George Lucas, las cuales le convirtieron en actor de moda y consagrada estrella. En Único Testigo volvió a demostrar su valía y que no solo estaba hecho para los papeles más comerciales, sino que era capaz de arriesgar y poner todo su talento al servicio de un personaje más complejo y de un film más maduro.

En Único Testigo, Ford da vida a un detective, John Book que, interrogando a un niño amish que ha sido testigo de un asesinato, descubre que los culpables de ese lamentable hecho son otros policías. Tras ser herido por estar investigando donde no debería,  Book, decide refugiarse en la comunidad amish donde reside el niño y esconderse allí a la vez que proteger al único testigo del caso. Durante su estancia en la comunidad ira descubriendo un mundo nuevo y se involucrará sentimentalmente con personas de aquel lugar, lo que no será nada fácil viniendo de fuera de la hermética comunidad. 
 
Harrison Ford tiene aquí un papel fundamental. El cine de Peter Weir esta asentado sólidamente en las imágenes, unas imágenes preciosas de lugares y acciones humanas (a modo de documental) que siempre consigue plasmar en sus films y que en Unico Testigo vuelve a usar. Es una película que combina un solidísimo guión con un talento visual increíble. Pero Weir nunca deja de lado a sus actores y siempre nos ofrece personajes entrañables sobre los que suele depositar buena parte del peso del relato. De esta manera, Ford elabora un personaje interesante y humano, que encarna como nadie el bien. Desde su posición como autoridad, no se deja sobornar y cree en la justicia por encima de todo. Pero su condición y trabajo, algo deprimentes, no le evitan el deseo de relacionarse y está abierto a conocer a cualquier tipo de personas y protegerlas a cualquier precio. Así sucederá: creará con los amish unos lazos tan profundos que acabará enamorado de sus sencillas costumbres y de una de las chicas de la comunidad. Además, es un personaje valiente y que no teme enfrentarse a la amenaza cuando se le requiere. 
El papel de Ford puede parecer sencillo y es cierto que no requiere grandes esfuerzos, pero su talento es el no dejarse llevar por la "faciloneria" y ofrecernos una interpretación muy aceptable y bastante correcta, algo que no todos pueden hacer. 
Único Testigo es otra obra maestra en la que está implicado Harrison Ford. Ya llevamos unas cuantas y quedan otras muchas. Espero estar mostrando una justificación suficiente apra aquellos que todavía dudan de que Ford sea una leyenda viva del cine y es que, poca gente como el puede presumir de haber dado vida a personajes del celuloide tan conocidos y populares como este John Book, el Blade Runner Rick Deckard, Han Solo o Indiana Jones. Auténticos símbolos del séptima arte. Seguiremos disfrutando de su excelente filmografía, al menos en estos inicios tan redondos de su carrera.

miércoles, 4 de enero de 2012

Blade Runner (Ridley Scott, 1982)/ciclo Harrison Ford

Seguimos adelante con la filmografía de Harrison Ford, y tras haber tratado con La Guerra de las Galaxias e Indiana Jones, nos encontramos con la primera película dramática que protagoniza. Una obra de culto del cine y la obra que dió origen a la ciencia-ficción moderna. Se trata de Blade Runner, película dirigida por Ridley Scott y considerado un film magistral.
Aquí, Harrison Ford interpreta al melancólico y solitario detective del futuro Rick Deckard. Su trabajo consiste en dar caza y eliminar a los replicantes que se han fugado de una reserva. Es decir, Deckard es lo que se conoce, en el futuro, como un Blade Runner, un cuerpo especializado en las tareas antes mencionadas. Su personaje está ya medi retirado, pero es reclamado por su jefe para que lleve a cabo esta última misión.
El detective al que da vida Ford tiene ciertas reservas ante el programa de clonación iniciado por la empresa Tyrell Corporation y su funcionamiento. Sin embargo se dedica a hacer su trabajo sin decir una palabra y ayudado por una bella replicante (Sean Young), que resulta ser la secretaria del máximo directivo de la empresa Tyrell, lo que confunde aun más a Deckard, pues los replicantes están prohibidos y perseguidos desde hace tiempo.
Harrison Ford consigue, con este papel, demostrar que no solo era un actor de aventuras y un héroe simpaticón, sino que podía darnos a conocer el lado más oscuro y dramático en sus personajes y resultar igual de efectivo. Su semblante serio, continuamente pensativo y con esos aires de tristeza de los que dota a su personaje van a la perfección con esa mezcla que es la película de film-noir y ciencia ficción.
El físico y la actitud de Ford nos indican que Deckard está  preparado para cualquier tipo de situación: persecuciones a la carrera, peleas, interrogatorios, etc. Denota también ser un detective suspicaz e inteligente, al que es difícil engañar. No deja de lado su lado más rudo, más bestia, no sólo a la hora de ser implacable con los replicantes sino también cuando se relaciona con otras personas, con las que es directo y un poco brusco (si no que se lo digan a Sean Young en la escena de amor que protagonizan). Un antihéroe del cine negor futurista perfecto, tal vez el mejor.
Desde luego, éste es (junto a Único Testigo y Frenético) el mejor trabajo de Harrison Ford. Demostró que estaba a la altura de las circunstancias y que su éxito no era casualidad; que valía muchísimo como actor y que cualquier proyecto en el que se embarcaba merecía mucho la pena a nivel cinematográfico. En Blade Runner nos regala momentos y escenas maravillosas a la vez que nos da un motivo más para seguir considerandolo como una leyenda viva del cine.

martes, 3 de enero de 2012

Indiana Jones: En busca del Arca pérdida (Steven Spielberg, 1981)/ciclo Harrison Ford

Mucho le costó a Harrison Ford hacerse con este papel, que fue el que finalmente lo convirtió en actor consagrado y con el que alcanzó llegar a la cima del éxito. El director de la película, Steven Spielberg, quería contratarle después de ver su genial trabajo como Han Solo en La Guerra de las Galaxias. Sin embargo, George Lucas no quería que Harrison Ford se convirtiese en su actor fetiche, como le ocurría a Scorsese con Robert de Niro. De hecho, según parece, eso fue lo que le dijo a Spielberg, que "no quería que Ford fuese su Bobby De Niro". Tras el casting, el elegido para interpretar a Indiana Jones fue Tom Selleck, sin embargo su participación en una serie de televisión no le permitió estar disponible para el rodaje, lo que hizo que, finalmente, Lucas y Spielberg, escogiesen a Harrison Ford. Y menos mal.
En esta pelicula el actor tenía que dar vida a un profesor de arqueología que en sus "ratos libres" vivía auténticas aventuras buscando extraños objetos antiguos, objetos históricos. En este caso, Indiana tenía que hacer frente a los nazis, que deseaban encontrar el Arca de la Alianza del pueblo israelí para hacerse todopoderosos. La película se convirtió en un éxito y, con el tiempo, en una de las películas de aventuras más importantes de la historia del cine. 
La fórmula de Spielberg dió en el clavo con lo que los espectadores necesitaban, al igual que había hecho años antes colaborando, también, con George Lucas. Formaron un tándem que funcionó a la perfección. Pero dentro de esa ecuación no podía faltar Harrison Ford, sin el cual es inimaginable un personaje como el de esta exitosa saga. Su carisma era desbordante y la forma de actuar, lejos de ser magnífica, era perfecta para interpretar a un personaje tan lanzado, pasado de vueltas, inteligente y galán como este arqueólogo americano. Ford demostró además que era capaz de interpretar papeles bastante diferentes y lo seguiría demostrando más adelante. De nuevo, como paso con Han Solo, el vestuario fue primordial para ayudar a Harrison Ford a convertir su personaje en una leyenda del cine ya que el sombrero, el látigo y su bolsa forman parte ya de la mitología del cine. También ayudaban sus gestos, de nuevo su sonrisa burlona y, también, su mirada humilde conquistaron al público, que veían en Indiana Jones a un personaje honrado y valiente, que no dudaba en meterse en problemas si era para hacer el bien o salvar, en este caso, a la humanidad. Era uno de esos héroes honrados con cara de no haber roto un plato, pero que a la hora de la verdad era todo un hombre y no dudaba en hacer el bien.
De nuevo, Harrison Ford participaba en una película que pasaría a la historia junto a su nombre. Es innegable e inseparable la identidad de este actor de la del famoso arqueólogo. De hecho, si te preguntan quién es Harrison Ford, irremediablemente te viene a la cabeza el nombre de Indiana Jones. Esta película fue un paso más para convertirle en leyenda del cine y una maravilla más del séptimo arte imprescindible para todo cinéfilo.

lunes, 12 de diciembre de 2011

La Guerra de las Galaxias; Episodio IV (George Lucas, 1977)/ciclo Harrison Ford


Después de ir haciendo pequeños papeles como secundario en algunas películas importantes de los años 70, como American Graffiti (de George Lucas) y La Conversación (de Francis Ford Coppola), Harrison Ford saltó a la fama y se dió a conocer al mundo entero con un pequeño papel como secundario en una película menor de ciencia-ficción, llevada a cabo con gran valentía por George Lucas. El título original de este film era: Star Wars. Episode IV (A New Hope), aquí en España estrenada como La Guerra de las Galaxias; que tuvo un tremendo éxito en todos los niveles y que provocó un increíble impacto en la sociedad y en el cine moderno.

En esta película, a Harrison Ford le fue encargado un papel de secundario, que el se encargaría de transformar en relevante para la saga. Tenía que interpretar a un mercenario y piloto, llamado Han Solo, que era contratado por Luke Skywalker para ayudarle a rescatar a la Princesa Leia. Parecía que sus apariciones se limitaban a ser simpáticas y quedar en segundo plano, pero el carisma de Harrison Ford y el potencial que desprendía (del que se dió cuenta Lucas durtante el rodaje y pases previos de la película) hiceron que el personaje encarnado por Ford casi se comiese a los que le rodeaban, pués el público respondía con gran devoción hacia su personaje y sus entradas en acción eran de lo más entretenido del film.

Su relación con un "gorilucho" peludo y gigante llamado Chewbacca, que le ayudaba en sus tareas de pilotaje, le daba un toque de ternura a un personaje de lo más sarcástico y que aportaba el humor y las frases irónicas al film. Además caía bien en su intento de conquistar a la Princesa, con la que entabla una relación (en este episodio) en la que saltan chispas. Su espíritu de libertad y de aventurero le valieron la gracia de los espectadores, sobre todo, de los más mayores. Mientras los pequeños querían luchar como Skywalker o Darth Vader, los mayores y jóvenes se lo pasaban en grande con Han Solo, viéndole pilotar su Halcón Milenario y disparando con esa pistola "retro".
El look del oeste que lucía Ford en la película era una refrencia total a los films en los que se basaba Lucas a la hora de llevar a cabo esta primera parte de la saga: las películas del oeste (que a la vez bebían de las de samurais). A mi, particularmente, el conjunto del vaquero, el chaleco y la cartuchera que llevaba Han Solo me gustaba más que la bata de Luke. En cuanto a su actuación: a Ford el personaje le venía como anillo al dedo, ese toque de ironía, acompañado de su sonrisa burlona y un aire de arrogancia lo sabía plasmar a la perfección y lo demostró más adelante en Indiana Jones. Además tenía el físico perfecto para encarnar a semejante aventurero.

En fin, nadie puede negar que esta primera gran aparición de Harrison Ford fue la que le dió a conocer a nivel mundial y la que le facilitó el convertirse en uno de los actores más influyentes de aquellos años, protagonizando películas que han pasado a la historia. Y, no hay duda que no solo Harrison Ford es una leyenda del cine, como actor, sino que ha sido capaz de convertir a cada uno de sus personajes en auténticos iconos del séptimo arte; como a este maravilloso Han Solo.


sábado, 19 de noviembre de 2011

Ciclo Harrison Ford

Cómo resultado del concurso que se celebró en torno a las "leyendas" vivas del cine, se obtuvo una interesante lista de actores. Cada uno de ellos podría dar lugar, por sí solo, a un gran ciclo de cine si analizásemos todas sus películas. Pero ya habrá tiempo para el resto de los actores. He tenido que elegir a uno de ellos para inicar el ciclo y he decidido escoger al ganador: Harrison Ford.
El ciclo tratará las películas más destacables que este actor ha realizado a lo largo de su carrera y las desmenuzaré un poco (cómo hice con el Ciclo de Espionaje). Espero que os gusten las películas y que participéis en el ciclo con vuestros comentarios. Los que no hayais visto los films que vaya poniendo, ésta es una magnífica oportunidad para visonarlos y conocer un pedazo más de la historia de este arte. Harrison Ford es un actor que desde hace unas décadas ha contribuido de forma genial a engrandecer el cine. Para los que dudasteis de su categoría de leyenda, aquí teneis la justificación en forma de "Ciclo Harrison Ford". Espero que lo disfruteis mucho y compartamos las diversas opiniones.
Un saludo.
Borolo.

sábado, 22 de octubre de 2011

El Buen Pastor (Robert De Niro, 2006)/ciclo de espionaje

Ésta es la segunda película qe dirige Robert De Niro, después de la muy destacable Una historia del Bronx. En el Buen Pastor, De Niro nos cuenta la historia y creación de una de las agencias más poderosas del mundo: la CIA. Y lo hace abarcando la vida y el recorrido profesional de uno de sus fundadores Edward Wilson (Matt Damon).
El film comienza con la grabación y escucha de una cinta que le es entregada a Wilson en su apartamento posteriormente a una importante operación que no sale bien. Así empieza el análisis de su contenido para descifrar lo que se dice y descubrir a un topo de la organización que ha provocado el fracaso de la operación de Bahía de Cochinos.
Durante el análisis de la cinta, a modo de flashback, Wilson empieza a recordar su vida y cómo llegó a donde está. Este recurso, que hace que la película vaya hacia adelante y hacia atrás en diferentes ocasiones le da cierto ritmillo a la película, de manera que ningún fragmento se nos hace excesivamente largo y el estudio de la cinta nos mantiene en vilo hasta el final. De Niro consigue hacer una película enorme que nos cuenta la historia de la CIA, y de los E.E.U.U. durante 50 años. Es un film con unos contenidos muy densos y dimensiones colosales pero ha sabido controlar y manejar el proyecto de manera que se mantiene como un relato sencillo y muy serio sobre una parte de la historia del país y, sobre todo, de unos hombres que obtuvieron todo el poder después de la II Guerra Mundial.
El film es, podríamos decir, una especie de El Padrino del género de los espías. Es muy completo en cuanto a que asistimos al desarrollo de un personaje, su personalidad y la gente que le rodea durante cincuenta años. La calidad de la película es inmejorable, está muy cuidada; toda la producción y ambientación logran trasladarnos a los años en que se desarrolla cada acción, pero sin grandes efectos especiales, simplemente contando una buena historia y haciendo buen cine.

En cuanto a la historia, es el retrato de un personaje que no es nada agradable. La película no pretende decirnos que la CIA es la protectora de los ciudadanos americanos, ni que sus componentes son auténticos héroes que disparan y realizan misiones a lo Bourne. El Buen Pastor ofrece una mirada desencantada a las entrañas de la CIA, porque no quiere convencernos de nada, simplemente contarnos lo que en realidad fue la historia de esta organización. Para ello toma como modelo a uno de los miembros más importantes e implacables que ha tenido en su seno: James Joao Angleton.
Matt Damon ofrece una interpretación bestial de un hombre frío, inteligente, calculador, manipulador y marcado por un acontecimiento de su infancia que no consigue entender (por un motivo que no voy a desvelar aquí). Wilson no duda en hacer todo lo posible para proteger a su país y desenmascarar y eliminar a los enemigos que intentan destruirlo.
Siguiendo el trabajo de este personaje asistimos a escenas sensacionales, como el interrogatorio del desertor ruso que dice que es un espía que ya ha sido capturado por ellos, con lo que tiene que averiguar quién de los dos rusos le está mintiendo. O el momento de la operación de Bahía de Cochinos, muy bien montado y que en un par de segundos nos muestra lo que se "cocía" en ese momento y la importancia que tuvo. Hacía el final de la historia nos vamos dando cuenta de la total frialdad con la que Wilson actúa en su vida cuando en uno de los momentos más impresionantes y memorables del film tiene que elegir entre su familia o Estados Unidos. En estas secuencias del final asistimos a un duelo de personalidades entre Matt Damon y el espía ruso Ulises, unos cara a cara que son de lo mejorcito de la película y en los que observamos el único contacto humano rel que mantiene el protagonista a lo largo de la historia.
Respecto al resto del reparto, están todos excepcionales. Sobre todo William Hurt, dando vida al muy americano/conservador, pero corrupto, jefe de Wilson; Billy Cudrup, que interpreta a un colega inglés que hace el mismo juego doble que Wilson y que mantendrá cierta amistad con éste por ser muy parecidos en personalidad; el compañero inseparable de Wilson y el personaje más amable, pero duro, del film, al que da vida un excelente John Turturo y, por supuesto, Oleg Shtefanko, el antagonista de Wilson al otro lado del Telón y con el que mantiene una relación especial de competencia directa, pero que se entienden a las mil maravillas. Éstos son los que más destacan, pero a lo largo del film aparecen una serie de secundarios de lujo, como el mismo Robert De Niro, que están igual de sensacionales.

Con El Buen Pastor termino el ciclo de espionaje de La Bobina. Es una película que se puede considerar el origen de todas las demás ya que nos cuenta la etapa histórica que provocó el surgimiento de toda esta actividad conspirativa y que dió lugar a la creación de los personajes más oscuros que ha tenido el cine: los espías. El Buen Pastor desmitifica del todo el género de espionaje, incluso el de los inicios, y nos da un golpe de realismo brutal que nos deja un sabor de boca amargo al saber que el poder del mundo está en manos de unos pocos que tienen acceso a demasiadas cosas. Ésta es una gran película, y no sólo del género. Desde luego, para mí, es una obra maestra del cine de espionaje y una de las mejores películas (subestimadas) de los últimos años. Hay una frase que define la película y algo más; ésto es, cuando Wilson mantiene una conversación con un mafioso italiano (Joe Pesci) y éste le pregunta qué tienen ellos: "...los italianos tenemos la familia y la iglesia, los irlandeses su patria, los judíos su tradición. Y ustedes ¿qué tienen?" a lo que responde Wilson, sin aspavientos, "A los Estados Unidos de América. El resto sólo estáis de paso".



jueves, 20 de octubre de 2011

La vida de los otros (Florian Henckel von Donnersmarck, 2006)/ciclo espionaje

Durante la ocupación de la Unión Soviética de la parte oriental de Berlín, fue creado un cuerpo especial de espionaje denominado Stasi (La Stasi, popularmente). Este grupo se encargaba de vigilar a todo aquél sospechoso de ser enemigo del comunismo y contaba con una sección especial que controlaba a las celebridades de la cultura para saber si se desviaban o no de las pautas marcadas y permitidas. El protagonista de este film, Gerd Wiesler (Ulrich Mühe), es uno de estos espías.
Su jefe de departamento, por orden de un político influyente del "Partido", le encomienda la misión de vigilar a un escritor de teatro, Georg Dreyman, del que se sospecha que realiza actividades pro-occidentales. Wiesler se instala en la azotea, encima del piso del escritor, que vive con su pareja, y comienza su actividad de espionaje grabando conversaciones, escribiendo impresiones, interpretando ruidos, etc.
Pero pronto se dará cuenta de que detrás de su actividad se hayan otros intereses más allá de los políticos y su lado más humano acabará emergiendo, entabalndo una peculiar y anónima relación con sus víctimas.
Empezando por el director, Von Donnersmarck, éste fue su debut en el cine comercial y lo cierto es que los resultados fueron prometedores. Es raro, muy raro, que un director en su debut plantee una historia y un desarrollo tan sólido y serio a lo largo de todo el realto.
Y, es que, el film tiene pocas fisuras, todo está bien agarrado y lo que se nos cuenta, no sólo es entretenido, sino que tiene una importancia histórica tremenda y resulta una denuncia más que interesante al gobierno de la Unión Soviética sobre Berlín. La película dió en el clavo con todas las decisiones: fotografía, localización (la plaza donde vive la pareja es un reflejo clarísimo y reducido del estado del Berlín de la posguerra), los actores, etc. Hay imágenes que ya se han convertido en inolvidables del género, como el primer interogatorio/clase de Wiesler o cuando vemos a Dreyman arrancando los micros que la Stasi puso en su piso. Aunque la escena más bonita del film es el final, con Wiesler entrando en una librería para comprar un libro muy especial. Una forma de acabar la película como un auténtico maestro del cine.
Respecto al reparto, destaca sobremanera Ulrich Mühe. Su interpretación, fría, inquebrantable e impasible de un espía creado bajo las influencias del comunismo más radical es perfecta. Ésto no es todo, porque más tarde empezamos a conocer el lado más humano de su personaje y él nos lo hace ver con gestos y ninguna palabra, casi todo con actos. Observa su alrededor y empieza a ser consciente de qe todo aquello en lo que creía y por lo que luchaba no tiene mucho sentido; y el poco que tenía lo está perdiendo. El cambio en Wiesler nos lo trasladada a la pantalla Mühe perfectamente (como simple curiosidad, mencionar que este actor estuvo vigilado por la Stasi). El resto del reparto también está muy bien, destaca la pareja de Dreyman, Martina Gedeck que da vida a Christa-Maria, una actriz atormentada por su pasado y que hace lo que sea con tal de sobrevivir. El desenlace trágico de este personaje es sensacional, con una secuencia memorable.
La vida de los otros es una película de categoría, un muy buen relato histórico y de espionaje, que nos muestra una vez más el oficio tan desagradable que desempeñan estos misteriosos personajes, muy alejados del glamour de otros espías como James Bond. Desde luego es un film que recomiendo visionar sí o sí, aunque sea fuera de este ciclo, cuando tangais oportunidad. Es una gran película con una historia maravillosa.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Munich (Steven Spielberg, 2005)/ciclo espionaje

Durante los juegos Olímpicos de Munich de 1972 un grupo de terroristas palestinos entró en la residencia del equipo israelí y perpetró una matanza que conmocionó al mundo entero. De este hecho parte la película de Steven Spielberg. A partir de éste nos contara la operación que organizó el Mossad, autorizado por la primera ministra Golda Meir, para vengar estas muertes y eliminar a cada uno de los implicados en la matanza de Munich.
Steven Spielberg es un genio, nadie lo duda y a la hora de narrar dramas humanos consigue transmitir toda la espectacularidad de los acontecimientos y compaginarlo con el desarrollo de una historia bien contada. Por ello tiene en su haber más de una obra importante y destacable. Todas ellas son reconocidas y alabadas por crítica y público; pero a Munich no le paso eso. Mientras la crítica se volcaba en situar el film de Spielberg como uno de los más redondos de toda su carrera, el público le daba la espalda, algo inconcebible para ser una película de "acción".
Y el problema tal vez fue ese, que todo el mundo esperaba algo así como una peli Bourne de Spielberg y no fue así; porque Munich va mucho más allá de la acción y nos sumerge en el infierno moral al que se ven sometidos los integrantes del grupo del Mossad.

La película cuenta con un reparto de altura. Todos están, sin excepción, excepcionales (valga la redundancia). Eric Bana borda cada una de sus apariciones como el jefe del grupo, Avner. Sabe plasmar perfectamente la evolución y el desarrollo sentimental de su personaje, en un principio decidido ha luchar por su país pero que definitivamente acaba destrozado mentalmente y con la conciencia algo alterada. Éste es uno de los aspectos que Spielberg consigue retratar en el film. La bajada a los infiernos de un grupo de personas que comienza pensando que los asesinatos que cometen están justificados por su país y que acaban sufriendo un peso moral que no todos pueden soportar.
 El personaje que desde un principio parece ser más consciente de su trabajo y del papel que están jugando en el conflicto, es el encarnado por Ciarán Hinds, Carl, un actor expléndido que a la hora de retratar la miseria de sus acciones al resto del grupo no se corta y que da lugar a los mejores diálogos con Avner (Eric Bana). La película se va desarrollando de manera que asistimos a la caída de un grupo que en un principio se creían héroes y que acabn dándose cuenta de que los intereses de los poderes están por encima de la vida humana y de que el único hogar de una persona en nuestro mundo es la familia.

En el aspecto técnico, como podéis ver , los films del ciclo han ido mejorando con el paso de los años y se ha convertido en un género que aporta más de una película interesante y destacable y Munich no es una excepción. Técnicamente es buenísima, con una ambientación logradísima y un despliegue de medios para mostrarnos media europa que es genial. Spielberg y su equipo técnico nos sitúan sin duda alguna en plena década de los 70, con todos los follones políticos y sociales de la época. Luego tenemos la fotografía, impresionante, la iluminación en cada país es muy real y esta acorde a la zona europea que estamos viendo. El guión es ágil, con una profundidad en los sentimientos rara de ver en películas de espías o de acción, de ahí que esté considerada más como un drama de espionaje (como "El espía que surgió del frío").
 Spielberg, como casi siempre, logra plasmar una serie de secuencias que son realmente escenas maestras, imágenes que se quedan en la retina del espectador como el asesinato del embajador de París a través del teléfono; el encuentro en un piso franco con terroristas palestinos; el atentado en el hotel donde Avner está pared con pared de su víctima con la que entabla una breve y agradable conversación; el momento en que Avner se pone a llorar al oír hablar a su hija, encomiable; el asesinato a sangre fría, llevados por la locura, de la mercenaria holandesa; el montaje inicial de la matanza de Munich, expléndido o la conversación final entre Avner y Ephraim (Geoffrey Rush), enormes los dos en ese duro y desesperanzador final.
Muncih es una de las mejores películas de éste ciclo por su enorme calidad cinematográfica y por su seriedad a la hora de abordar unos sentimientos bastante crueles y profundos. También destaca por la neutralidad con la que Spielberg trata el conflicto palestino-israelí y la lección que da sobre la patria de las personas y el hogar. Una muy buena película de espionaje con tintes de drama que recomiendo sin dudar.

domingo, 25 de septiembre de 2011

El caso Bourne (Doug Liman, 2002)/ciclo espionaje

Si hay una película que ha cambiado para siempre el género del espionaje, esa es El caso Bourne, la adaptación de la serie de novelas de Robert Ludlum. El film contaba la historia de un agente amnésico que no recuerda quien es ni a que se dedica. Cuando las autoridades estadounidenses le empiezan a perseguir comienza a recordar algunas cosas de su pasado, como que era un espía o alguien entrenado para matar sin problemas y moverse con agilidad por todo el mundo.

He elegido esta primera entrega de la saga porque es la que lo empezó todo, pero los dos films siguientes, a cargo de Paul Greengrass, El Mito de Bourne y El ultimátum de Bourne, son igual de magníficas películas de espionaje que hay que ver para completar este ciclo. Pero volvamos a El caso Bourne. La película se inicia de una forma genial, con una escena de Bourne en mitad del mar con una luz a la espalda que parpadea y es recogido por unos pescadores. Una operación del médico del barco descubre un chip insertado en la piel. A partir de este misterioso descubrimiento Bourne decide investigar el porqué de que tenga aquello en el cuerpo. Se ira moviendo a través de Europa para ir descubriendo la verdad sobre su persona. Poco a poco ira reaccionando como un auténtico agente listo para luchar, matar y esconderse, lo que le confirmará las sospechas de trabajar para alguna agencia secreta o algún gobierno.

La película se ambienta en Europa, en zonas y ciudades emblemáticas y que le devuelven al género de espionaje ese espíritu de la Guerra Fría. Las escenas de persecución están filmadas con gran efectividad. Así, quedan en la retina la huida en el mini y la escapada de la embajada de E.E.U.U. Ademas, el clímax final es sensacional, con un enfrentamiento cara a cara entre Matt Damon y Clive Owen maravilloso, rodado con un ritmo, contundencia y crueldad muy reales.
Uno de los méritos que introdujo la saga Bourne es alejar el género de espionaje de ese cierto carácter de fantasía y heroicismo al que estaban sometidas la mayoría de películas sobre el ofico del espía. Esto lo lograron acercando al personaje a la vida real y mostrando a la perfección el funcionamiento de reclutamiento y funcionamiento de las agencias de espionaje a lo largo y ancho del mundo. A ello colabora un Matt Damon inconmensurable, que borda su papel de agente despistado y buenazo pero que tiene esa doble cara debido a su entrenamiento en la CIA y que es capaz de matar sin parpadear y que cuando le acecha el peligro pone una cara de "os vais a enterar ahora que me habéis tocado los cojones" de forma inigualable. Y es que cuando Matt Damon tuerce el rostro en esta saga, date por perdido, porque es el mejor agente de E.E.U.U. y, ¿porqué no?, de la historia.

Otra cosa a destacar es que la película es entretenida de principio a fin pero sin abandonar el desarrollo de una trama y un guión interesantes y creíbles. Las sorpresas están servidas, con topos, mandamases corruptos, asesinos a sueldo de la propia agencia, muertes inesperadas, etc. La acción a lo largo de toda la saga es frenética y hay secuencias que quedan para la memoria de este gran ciclo. Para mi, ésta es la pelicula, o grupo de películas, más importante y entretenida de todo el ciclo.
Condensa, a la perfección, el estilo y el desarrollo del cine de espionaje de todos los tiempos, y, tomando un poco de aquí y otro poco de allá, consigue unos resultados increíbles. Bourne es un agente que ha conseguido situarse a la altura de James Bond, aunque para mi lo supera en numerosos aspectos. El primero de ellos es la calidad tan buena de las tres películas que conforman esta gran serie del género de espías.