Cómo no, iba a llegar un día en que la película de Robert Zemeckis tuviese participación en esta sección. Y no podía ser con otra escena que el reencuentro de Forrest con el amor de su vida, Jenny. Esta escena tiene lugar durante la concentraión que tuvo lugar en Washington para protestar contra la guerra de Vietnam. Forrest está de paseo turístico por la ciudad y vestido con su uniforme, así que le confunden con un veterano de la guerra y le meten a dar un discurso antibélico ante miles de manifestantes. Es genial el momento en que sube a hablar y le sabotean el discurso; de tal manera que solo le oímos decir: "Pues... yo solo puedo decir una cosa sobre la guerra de Vietnam" y finalmente: "Y es lo único que tengo que decir sobre esto". No escuhamos lo que dice entre medias, pero por la reacción del speacher que está a su lado, Forrest Gump ha dicho muchas cosas sobre la guerra de Vietnam y con mucha razón. El gran momento de la escena llega cuando después de que Abbie Hoffman le pregunte su nombre y el diga que es Forrest Gump y Hoffman lo diga a través de los micros, se oye un grito en la lejanía, entre los miles de personas: "¡¡¡Forreeeeest!!!" y una mujer sale de entre los manifestantes y se mete en el agua del estanque que hay entre los monumentos a Washington y a Lincoln, donde está hablando nuestro protagonista.
Forrest la reconoce y dice "¿Jenny!" y sale corriendo desde el escenario y, atravesando todo el grupo de gente que lo separa del agua se mete también en la piscina y llega donde esta Jenny. Los dos se funden en un abrazo lleno de ternura, después de mucho tiempo sin verse ni saber nada el uno del otro, por fin están juntos de nuevo. Los aplausos de todos los que asisten a tal escena de amor en un ambiente tan crispado por la guerra terminan de emocionar al espectador, junto con la maravillosa melodía. Una escena romántica muy bonita sin duda y que todos tenemos seguramente grabada en nuestros corazones, al igual que al encantador personaje Forrest Gump. En esta película hay decenas de secuencias, escenas e imágenes que merecen estar en esta sección, pero sed pacientes y disfrutar de esta que os traigo, que ya vendrán las demás. (Ver escena)
Todo el mundo tiene su pequeña historia del cine. Ésta es la mía (artículos de cine,críticas,opiniones,festivales...)
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miércoles, 8 de febrero de 2012
martes, 24 de enero de 2012
La esencia de un tango, de "Esencia de mujer" (Martin Brest, 1992)
El otro día disfrute en televisión de la película Esencia de mujer (Martin Brest, 1992) y decidí incluir en esta sección del blog una de las escenas tan maravillosas que pueblan la película: aquella en que Frank Slade (Al Pacino) saca a bailar a una chica que se encuentra en el mismo restaurante que él y Charlie (Chris O´Donnell).
La secuencia comienza con Slade y Charlie pidiendo algo de beber. Y es que, la escena se complementa con esos geniales diálogos que el personaje de Al Pacino mantiene con los que le rodean o las perlas que suelta por la boca. El momento en que Charlie pide una cerveza (¿Eres humano Charlie?¡Cerveza!) o la contestación cuando el camarero les está atendiendo (No hay Blatz...pues improvise), conforman una personalidad algo brusca de Slade, lo que contrastará de manera perfecta con la escena que tendrá lugar a continuación. Frank Slade se transforma con las mujeres, llegando a ser todo un caballero, un galán. Así, cuando identifica por el olor a una mujer que está sentada unas mesas por detrás de ellos, decide acercarse a hacerle compañía. Pero la chica no estará sola por mucho tiempo. Aún así Charlie y Frank se sentarán con ella y charlarán, en otra genial conversación que nos regala el militar. Durante ésta, Frank descubrirá que a la chica le encantaría bailar tango alguna vez en su vida, así que se lanza a invitarla a un baile. Frank es ciego por lo que la chica no entiende muy bien, pero accede. Aquí llega el momentazo.
El personaje de Pacino se transforma en un auténtico caballero y saca a bailar a su dama. Encantadora esa frase que le dice a Charlie en la que le pide unas cuantas coordenadas para saber donde pisa. Es increíble y maravillosa la escena en la que un Frank Slade completamente ciego guía a su acompañante por la pista, dejándose llevar por la música, disfrutando de un momento de esos que te hacen querer vivir. Para él las mujeres son algo superior y bailar con una belleza como esa es lo mejor que le podría pasar, como refleja su alegre rostro.
Al Pacino está excepcional en esta entrañable escena, que habla por su personaje y que nos pone la piel de gallina con unos pasos de baile que determinarán el destino de Frank Slade. Magnífica secuencia para mi pequeña historia del cine. (Ver escena)
La secuencia comienza con Slade y Charlie pidiendo algo de beber. Y es que, la escena se complementa con esos geniales diálogos que el personaje de Al Pacino mantiene con los que le rodean o las perlas que suelta por la boca. El momento en que Charlie pide una cerveza (¿Eres humano Charlie?¡Cerveza!) o la contestación cuando el camarero les está atendiendo (No hay Blatz...pues improvise), conforman una personalidad algo brusca de Slade, lo que contrastará de manera perfecta con la escena que tendrá lugar a continuación. Frank Slade se transforma con las mujeres, llegando a ser todo un caballero, un galán. Así, cuando identifica por el olor a una mujer que está sentada unas mesas por detrás de ellos, decide acercarse a hacerle compañía. Pero la chica no estará sola por mucho tiempo. Aún así Charlie y Frank se sentarán con ella y charlarán, en otra genial conversación que nos regala el militar. Durante ésta, Frank descubrirá que a la chica le encantaría bailar tango alguna vez en su vida, así que se lanza a invitarla a un baile. Frank es ciego por lo que la chica no entiende muy bien, pero accede. Aquí llega el momentazo.
El personaje de Pacino se transforma en un auténtico caballero y saca a bailar a su dama. Encantadora esa frase que le dice a Charlie en la que le pide unas cuantas coordenadas para saber donde pisa. Es increíble y maravillosa la escena en la que un Frank Slade completamente ciego guía a su acompañante por la pista, dejándose llevar por la música, disfrutando de un momento de esos que te hacen querer vivir. Para él las mujeres son algo superior y bailar con una belleza como esa es lo mejor que le podría pasar, como refleja su alegre rostro.Al Pacino está excepcional en esta entrañable escena, que habla por su personaje y que nos pone la piel de gallina con unos pasos de baile que determinarán el destino de Frank Slade. Magnífica secuencia para mi pequeña historia del cine. (Ver escena)
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martes, 3 de enero de 2012
Un final magistral de "El Show de Truman" (Peter Weir, 1998)
Peter
Weir tendrá numerosas escenas en esta sección y contará con cuantiosos
elogios en este blog, pues ha demostrado ser uno de los maestros
incomprendidos del cine actual. Sus películas son maravillosas y nadie
como el sabe contar historias. Es reconocible el poder de las imágenes en sus
films, todos ellos perfectos en cuanto a este aspecto, a parte de otros
elementos (como actores, guión, ritmo, etc.). Las imágenes adquieren siempre un significado
especial y poderoso a la hora de relatar sus historias, y El Show de Truman no es una excepción.
Aquí os traigo una de las
secuencias más demoledoras y bonitas de la historia del cine. Es el
momento en que Truman, huyendo de la isla donde ha vivido toda su vida, se topa con el
final del decorado del enorme plató que alberga el show del cual él es
el protagonista. Cuando decide salir del plato, es interrumpido por "El
Creador", y tiene lugar un diálogo memorable.
Los
planos que usa Weir a lo largo de la mayoría de la secuencia (y del film): angulares y con una lente que parece un ojo humano, nos meten de lleno
en lo que está ocurriendo en la pantalla, de tal amanera que somos
partícipes de ese Show de Truman. Durante el viaje en barco y la
tormenta se usan para darnos una sensación agobiante y para
transmitirnos la inquietud de la situación de Truman (además de que es
imposible que coloquen cámaras en mitad del mar para hacer planos más
abiertos sin que los vea Truman). El momentazo de la secuencia llega
cuando el barco se estrella contra el "cielo". Ese plano, con la sombra
que se va dibujando en el falso decorado es buenísimo. A continuación, Truman
avanza por la proa hasta tocar el decorado y comienza a golpearlo
mientras llora. En ese preciso momento comienza una melodía
impresionante (la cual os invito a escuchar con los ojos cerrados para
observar como refleja a la perfección esa desesperación y tristeza del
personaje). Jim Carrey, que hace aquí el mejor trabajo de su carrera,
consigue reflejar la perplejidad y tremenda tristeza que siente su
personaje, pues él ya sabía que algo raro ocurría en su vida pero no
podía llegar a creer que era el protagonista de un show y que su mundo era de cartón piedra, hasta que
fatídicamente se estrella contra el cielo que el había creído toda la
vida verdadero (imaginaros estar en esa situación y la impotencia que
sentiríais).
Otro plano genial de esta secuencia es la muy daliniana
subida por las escaleras, de Truman, hacia la salida (EXIT). El diálogo que
tiene lugar a continuación entre Truman y su "padre", el creador del
programa, es sensacional, con un Ed Harris que descarga toda la
efectividad de su actuación sobre cada gesto facial y arruga de su
rostro y que lo dice todo con la mirada. Magnífico enfrentamiento entre "padre" e "hijo". Por último, todo el mundo
estalla de alegría con ese momento final, melodía incluida, en que
Truman suelta una frase sencillamente excepcional, una frase para la historia: "Por si no nos vemos luego: Buenos días, buenas tardes y buenas noches" y efectúa una teatral reverencia shakesperiana. Se cierra el show para los espectadores. Mejor final imposible. Un final magnífico
que bien se merece estar entre las mejores secuencias y escenas de La
bobina. Una de mis favoritas. (Ver escena)
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miércoles, 23 de noviembre de 2011
A la caza de Magua, de "El Último Mohicano" (Michael Mann, 1992)
No os voy a ocultar que Michael Mann es uno de mis directores favoritos, y por eso ya van dos escenas de dos de sus películas en esta sección. Pero, es que este director es un muy buen ejemplo para analizar escenas espectaculares y bien realizadas. En otros realizadores modernos es mucho más difícil ver conjugadas las facetas comerciales con las artísticas tan bien cómo en el cine de este autor.Esta escena es el final de El Último Mohicano, una conclusión donde los tres protagonistas de la tribu de los mohicanos salen en busca del villano de la función y en rescate de la chica de la que está enamorado Unkas. La escena comienza con el sacrificio del valiente oficial inglés Duncan Heyward, que es disparado por Nathaniel para ahorrarle el sufrimiento de la hoguera donde está siendo quemado.
El Mayor Duncan se ofrece como víctima a los indios para que dejen escapar a las dos hijas del general. Una de ellas es apresada por Magua, cruel cabecilla de los hurones. Es en este momento cuando la maravillosa banda sonora comienza a tomar el protagonismo de la secuencia completa y vemos como Unkas le dice a su padre (sin palabras) que va en busca de su amor. Al mismo tiempo Nathaniel recibe la escopeta (precioso plano angular del arma) para disparar sobre el Mayor. Michael Mann realiza, a partir de aquí, un montaje trepidante, combinando perfectamente escenas en movimiento para dar una sensación de rapidez, ritmo y "carrera" a las imágenes. La tropa de hurones avanza por las montañas, mientras que Unkas, experto cazador, trepa por la ladera para cortarles el paso. Detrás de todos ellos marchan a toda prisa, para ayudar a su hijo y hermano, Chingachgook y Nathaniel, junto con Cora Munro. Las imágenes de los actores y la increíble fotografía nos hace ver cómo interactúan los personajes con la naturaleza salvaje, donde se desenvuelven como auténticos animales de caza, saltan, corren, trepan y respiran dejando claro su portentoso físico y su adaptación al medio natural.Llegamos entonces al lugar donde se desarrolla la parte más dramática de la secuencia, cuando Unkas es abatido por Magua de manera fría y cruel. En este momento la música cambia, dándonos una sensación de tensión y tristeza que nos indica, junto con el genial duelo de miradas de Magua y Alice, el trágico desenlace. Al ver como su amado cae por el desfiladero (escena que recuerda mucho a La Misión), Alice Munro decide tirarse detrás de él y seguir el mismo destino. A la caída de Alice le siguen una serie de planos en los que vemos como Magua se marcha indiferente y Cora se queda impactada por la muerte de su hermana. La siguiente parte de la escena comienza con el cambio de registro, de nuevo trepidante, de la melodía y el inicio de la carrera de Chingachgook, donde le vemos la expresión de odio y nos damos cuenta de sus intenciones de venganza. Nathaniel le sigue en su persecución de los hurones y juntos se van deshaciendo de cada enemigo que encuentran a su paso (inolvidable Nathaniel recogiendo las armas de los indios abatidos y su padre avanzando inexorable con un mortal "hacha" de sílex) hasta llegar a Magua, que sufre, a manos, de el último de los mohicanos, una brutal muerte. Este tramo final de la escena es el más espectacular y consolida una de las venganzas más dulces (por el odio que genera Magua en todo el film), románticas y mejor filmadas de todos los tiempos. El mérito aquí no es de los actores (en parte sí), sino de una realización incomensurable, con un montaje mezclado con una de las mejores bandas sonoras de la historia del cine; y una fotografía e iluminación maravillosas. Una de esas secuencias que se quedan para siempre en nuestra retina. Es una de las escenas que me atrajo hacia este maravilloso arte cuando la ví por primera vez. El poder de sus imágenes y su mezcla de romanticismo y violencia me hipnotizó por completo.
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miércoles, 19 de octubre de 2011
Preciosa e increíble escena de amor, de El Bosque (M. Night Shyamalan, 2004)
El Bosque es una de la películas más bonitas que he visto en mucho tiempo. Es un cuento o una metáfora genial y está perfectamente filmada. Tal vez, junto con El Sexto Sentido y El Protegido, el mejor trabajo de Shyamalan. Hay muchos detalles de la película que merecen ser destacados, pero ésta es la sección de escenas y por lo tanto voy a destacar una de las que más me gusta. Es aquella en la que Ivy desafía a todos sus miedos permaciendo a la espera de Lucius, que se encuentra fuera ayudando a la gente, durante el ataque de "aquellos de los que no hablan". La escena parece simple, un gesto solidario de Ivy, nada más. Pero no es así, ese gesto significa la consolidación del amor entre los dos protagonistas, es la declaración de Lucius.Ivy y Lucius se conocen desde pequeños y Lucius siempre ha estado enamorado de Ivy, pero nunca se ha atrevido a decírselo, ya que es extremadamente tímido. Sin embargo ella siempre está tomando la iniciativa para pasar tiempo juntos y sacarle lo que siente. La timidez, o miedo, de Lucius llega hasta el punto de que nunca se ha atrevido a tocar, o incluso rozar, a Ivy.
Después de contaros esto, situaros en el porche, junto a Ivy. Shyamalan nos saca de la casa para que sintamos el mismo miedo que la chica y lo pasemos mal. La protagonista está de pie en el marco de la puerta, aún sabiendo que los monstruos están cerca, y cuando le dicen que se proteja contesta, con seguridad, que Lucius acudirá a preocuparse por ella porque cree de verdad que él está enamorado. Tiene una fe ciega (nunca mejor dicho) en su compañero y espera su protección y compañía en un momento tan aterrador. Pasan los segundos y vemos la mano temblorosa de Ivy y al monstruo, desenfocado, acercarse por un lado de la casa.
Entonces es cuando ocurre o tiene lugar el momentazo de la escena: la mano de Lucius, acompañada de un maravilloso cambio en la melodía, aparece y agarra con fuerza la de Ivy, arrastrándola al interior mientras cierra la puerta para protegerse de la entrada del intruso. El movimiento y montaje de esta escena está compueso por unos movimientos (de los personajes, de la ropa, del pelo...) bellísimos, casi parece un baile. La fotografía es buenísima, llegando a tener una composición increíble en el momento en que se meten en la "madriguera" y cierran la tapa. Pero lo que hace de esta escena una de las grandes, es lo que se consigue dar a entender sin miradas, sin palabras, con unos gestos de los protagonistas que nos cuentan absolutamente todo lo que necesitamos saber sobre lo que está pasando (atentos al maravilloso primer plano de las manos entrelazadas). Lucius agarra la mano de Ivy por primera vez en su vida y ya nunca se volverán a separar porque le acaba de dar a entender que está enamorado de ella y siempre la protegerá, aunque la conversación en el porche es también una muy buena escena de este film, yo me quedo con esta, sin duda, uno de los momentos más románticos que ha dado el cine.
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martes, 4 de octubre de 2011
Intenso Tango de Roxanne, de Moulin Rouge (Baz Luhrmann, 2001)
Esta es una de las escenas más impactantes del género del musical de los últimos años. Y, es que Moulin Rouge es, a ojos de este servidor, el
mejor de los musicales que se han hecho en mucho tiempo. La historia
increíble que viven los dos protagonistas movidos por el amor cobra en
esta secuencia un dramatismo y una fuerza mayor que en el resto de film.
La escena es buena por muchos motivos. Uno de los más importantes es la
melodía que la acompaña, un tango que por su intensidad hace que se
pongan los pelos de punta, además la mezcla de la voz rasgada del Argentino con la de Christian, triste y dulce, hace que suene aún mejor. Por otro lado
tenemos la coreografía, perfecta, oscura, intensa. el vestuario de
ensayo que llevan los bailarines hacen que la escena sea más sucia. La iluminción también es increíble. El
montaje es excelente, alternando lo que esta pasando en el
teatro con lo que pasa en el palacio del duque. También tiene mucha importacia el uso del sonido de lo que van haciendo los personajes: golpes en el suelo, suspiros, pasos arrastrados, un guante saliendo del brazo...
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miércoles, 28 de septiembre de 2011
Michael Corleone venga el atentado contra su padre, del El Padrino (Francis Ford Coppola, 1972)
Es difícil, muy difícil elegir una escena de esta trilogía tan grande del cine, realizada por Francis Ford Coppola. He escogido ésta porque supone un cambio de rumbo en la historia de la familia Corleone y el golpe sobre la mesa de quien tomaría las riendas de la familia más importante de la mafia: Michael Corleone. En esta escena, que se caracteriza por la tensión que existe al ver las dudas que asaltan a Tony al conversar con sus dos enemigos. Y, es que se da cuenta de que son personas normales, como el y su familia. Las dudas le vienen a la cabeza, pero el que hayan tocado a su familia, el que hayan puesto en peligro la vida de su padre y de sus hermanos le deciden a actuar. Otra importante influencia en Tony, que se haya fuera de campo es la de su novia. Si mata a esos dos hombres pasará a formar parte del mundo del que había querido estar alejado siempre y, además, tendrá que huir y dejar a su novia, a la que quiere más que a nadie. Al Pacino hace una buena interpretación mostrando el miedo y el agobio de alguién que está a punto de cometer un asesinato.La violencia y crueldad del tiroteo son excepcionales. Coppola no se anda con florituras y en un abrir y cerrar de ojos Michael saca el revólver y les mete sendos tiros en la cabeza a sus dos acompañantes. Michaelpasa así a convertirse en un matón de la familia Corleone, en un miembro mas, en aquello que no había deseado. Pero la familia es la familia, y Vitto Corleone debe ser vengado. Mítica secuencia repleta de tensión.
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lunes, 26 de septiembre de 2011
Gran partido de fútbol,de Evasión o Victoria (John Huston, 1981)
Desde pequeños, a mi y a mis hermanos, cada verano, nos ponía nuestro abuelo, durante el desayuno, las que consideraba las escenas más entretenidas y destacables de las películas que tenia y que podíamos ver. Entre ellas estaba este partido de fútbol entre los aliados y los nazis, durante la II Guerra Mundial. Ha pasado el tiempo, mi abuelo se ha ido, y, sin embargo para mi, que me encanta el cine, sigue estando presente cada vez que veo y repaso estas escenas.
Podéis considerar este post como un pequeño homenaje a mi abuelo. Pero no creáis que es una escena cualquiera, puesta por sentimentalismo. Mi abuelo tenia un gusto cinéfilo buenísimo y esta secuencia del partido de fútbol de Evasión o Victoria es, con seguridad, una de las mejores escenas sobre un acontecimiento deportivo que se han filmado nunca. El director del film es el genial John Huston, que supo trasladar a la pantalla algo tan difícil como es un partido de fútbol, con solvencia y maestría. El ritmo de toda la secuencia es perfecto, ayudado por la magnífica banda sonora. Junto con el montaje hacen que el partido se llene de tensión, combinándose a la perfección el partido que se desarrolla en el campo con el que se ve desde las gradas. Los planos están utilizados con inteligencia, sobre todo para no perder el interés y el realismo. Pero la fuerza también esta en la historia que hay detrás, donde los aliados se enfrentan a los nazis en un campo... de fútbol. Luchan por la libertad, por la victoria, por sus países y por su orgullo. Hay escenas memorables, como el primer gol de los aliados, con un montaje fascinante y de una emoción palpable. También tenemos el momento en que, a camara lenta, vemos un par de filigranas o el gran gol de Pele, mítico. O la gran frase: "Paratelo Hutch...paratelo". Éstos sí son deportistas y héroes de verdad, que en vez de huir y fugarse, se enfrentan al enemigo con su arma: el deporte.
Tenéis que ver el partido en cuatro partes cortas porque es lo que he encontrado (si teneis la peli en el ordenador o en DVD mejor). Verlas en orden para no perderos la evolución de esta magnífica secuencia. Si no habéis visto la película, os la recomiendo; sobre todo a que la veáis con vuestros hijos pequeños, porque es una película que les va a encantar. Ésta es, a todas luces, una de mis escenas favoritas del cine.
Podéis considerar este post como un pequeño homenaje a mi abuelo. Pero no creáis que es una escena cualquiera, puesta por sentimentalismo. Mi abuelo tenia un gusto cinéfilo buenísimo y esta secuencia del partido de fútbol de Evasión o Victoria es, con seguridad, una de las mejores escenas sobre un acontecimiento deportivo que se han filmado nunca. El director del film es el genial John Huston, que supo trasladar a la pantalla algo tan difícil como es un partido de fútbol, con solvencia y maestría. El ritmo de toda la secuencia es perfecto, ayudado por la magnífica banda sonora. Junto con el montaje hacen que el partido se llene de tensión, combinándose a la perfección el partido que se desarrolla en el campo con el que se ve desde las gradas. Los planos están utilizados con inteligencia, sobre todo para no perder el interés y el realismo. Pero la fuerza también esta en la historia que hay detrás, donde los aliados se enfrentan a los nazis en un campo... de fútbol. Luchan por la libertad, por la victoria, por sus países y por su orgullo. Hay escenas memorables, como el primer gol de los aliados, con un montaje fascinante y de una emoción palpable. También tenemos el momento en que, a camara lenta, vemos un par de filigranas o el gran gol de Pele, mítico. O la gran frase: "Paratelo Hutch...paratelo". Éstos sí son deportistas y héroes de verdad, que en vez de huir y fugarse, se enfrentan al enemigo con su arma: el deporte.
Tenéis que ver el partido en cuatro partes cortas porque es lo que he encontrado (si teneis la peli en el ordenador o en DVD mejor). Verlas en orden para no perderos la evolución de esta magnífica secuencia. Si no habéis visto la película, os la recomiendo; sobre todo a que la veáis con vuestros hijos pequeños, porque es una película que les va a encantar. Ésta es, a todas luces, una de mis escenas favoritas del cine.
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sábado, 24 de septiembre de 2011
Una de las mejores escenas de "Batman Begins" (Christopher Nolan, 2005)
Es difícil elegir una escena entre las múltiples secuencia fantásticas de Batman Begins. He elegido ésta por ser una de las mejores apariciones de un superhéroe en una película. Christopher Nolan, que ya ha convertido a su hombre murciélago en una leyenda, logra una secuencia genial, atípica en el género de superhéroes por su mezcla de thriller y "terror".
Y, es que Batman aparece aquí como un auténtico fantasma que surge de la oscuridad, acechando a los malhechores entre los grandes contenedores y haciéndoles desparecer como un destello que viene de las sombras. Consigue así hacer que el lugar se convierta para los traficantes en una auténtica pesadilla surrealista, como aquél momento en que uno de ellos mira hacia arriba y ve lo que parece un enorme murciélago y se queda atónito como si hubiese viso una bestia o un monstruo. De esto es de lo que se alimenta Batman, del miedo que infunde en sus adversarios al ver la siniestra figura que le proporciona su disfraz y en esta escena queda aclarado. No va a tener piedad con ellos y , desde las sombras, irá a por ellos y los perseguirá hasta limpiar la ciudad.
Nolan realiza la secuencia de maravilla, con un ritmo y una tensión más propias del cine de terror. Hay que destacar, también, la sensacional banda sonora de Hans Zimmer y James Newton Howard.
Para mí, el momentazo de la escena es cuando Falcone dice "¿Qué demonios eres?" desde dentro del coche y una mano rompe la ventanilla, le agarra, le saca afuera y le dice "Soy Batman". Así culmina una fantástica escena donde se presenta al héroe de una manera inolvidable.
Y, es que Batman aparece aquí como un auténtico fantasma que surge de la oscuridad, acechando a los malhechores entre los grandes contenedores y haciéndoles desparecer como un destello que viene de las sombras. Consigue así hacer que el lugar se convierta para los traficantes en una auténtica pesadilla surrealista, como aquél momento en que uno de ellos mira hacia arriba y ve lo que parece un enorme murciélago y se queda atónito como si hubiese viso una bestia o un monstruo. De esto es de lo que se alimenta Batman, del miedo que infunde en sus adversarios al ver la siniestra figura que le proporciona su disfraz y en esta escena queda aclarado. No va a tener piedad con ellos y , desde las sombras, irá a por ellos y los perseguirá hasta limpiar la ciudad.Nolan realiza la secuencia de maravilla, con un ritmo y una tensión más propias del cine de terror. Hay que destacar, también, la sensacional banda sonora de Hans Zimmer y James Newton Howard.
Para mí, el momentazo de la escena es cuando Falcone dice "¿Qué demonios eres?" desde dentro del coche y una mano rompe la ventanilla, le agarra, le saca afuera y le dice "Soy Batman". Así culmina una fantástica escena donde se presenta al héroe de una manera inolvidable.
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miércoles, 21 de septiembre de 2011
Maravilloso plano-secuencia de "Expiación" (Joe Wright, 2007)
Pocos directores se atreven a usar el recurso del plano-secuencia en sus films y muy pocos saben manejarlo con inteligencia y maestría. Joe Wright ya usó en la preciosa Orgullo y Prejuicio este recurso sin miramientos y con excelentes resultados. En su siguiente film, Expiación, nos regaló esta magnífica secuencia rodada sin cortes y que nos muestra, en los breves momentos que dura, toda la crueldad y desgracia que provoca la guerra en las personas implicadas. Apenas hay planos del conflicto en toda la película, este es el único y a través de él consigue transmitir a la perfección el mensaje desolador y triste sobre la guerra y más tratándose de la desastrosa evacuación de tropas aliadas llevado a cabo en Dunkerque (operación "Dinamo") durante la II Guerra Mundial.
El ritmo de la cámara y sus movimientos son coherentes y elegantes, no se pierde nada en el recorrido. Pero la fotografía, el seguimiento de los protagonistas y la distribución de los extras en las escenas que vemos en la playa colaboran a esta impresionante composición. El punto culminante lo pone la melodía de Dario Marianelli, preciosa, grandiosa, llena de pena, de tristeza; sublime, emocionante; una melodía que te destroza el alma, que acompaña al espectador perfectamente ante eso que esta observando y al protagonista también en su dolor ante la pérdida de la esperanza.
Sin duda una de las escenas más bellas y sobrecogedoras de los últimos años. La película es una auténtica obra maestra, injustamente repudiada por el público. La historia es una preciosidad y la banda sonora una obra de arte. Aquí os dejo esta pequeña muestra de Expiacion, no es la mejor escena de la película porque el final es uno de los mejores en años, pero no voy a destriparoslo. Si teneis un buen equipo de sonido o un par de buenos altavoces os recomiendo verla con éstos conectados, porque el sonido es impresionante.
El ritmo de la cámara y sus movimientos son coherentes y elegantes, no se pierde nada en el recorrido. Pero la fotografía, el seguimiento de los protagonistas y la distribución de los extras en las escenas que vemos en la playa colaboran a esta impresionante composición. El punto culminante lo pone la melodía de Dario Marianelli, preciosa, grandiosa, llena de pena, de tristeza; sublime, emocionante; una melodía que te destroza el alma, que acompaña al espectador perfectamente ante eso que esta observando y al protagonista también en su dolor ante la pérdida de la esperanza.Sin duda una de las escenas más bellas y sobrecogedoras de los últimos años. La película es una auténtica obra maestra, injustamente repudiada por el público. La historia es una preciosidad y la banda sonora una obra de arte. Aquí os dejo esta pequeña muestra de Expiacion, no es la mejor escena de la película porque el final es uno de los mejores en años, pero no voy a destriparoslo. Si teneis un buen equipo de sonido o un par de buenos altavoces os recomiendo verla con éstos conectados, porque el sonido es impresionante.
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sábado, 17 de septiembre de 2011
"Yo soy tu padre" de El Imperio contraataca (Irvin Kershner, 1980)
Utilizando como excusa barata que un tal Darth Vader ha comentado en mi artículo sobre Almodóvar, aprovecho la ocasión para poner una de las escenas mas míticas de la historia del cine, si no es la más reconocida por los espectadores.
Se trata de aquella escena del Episodio V de Star Wars: El Imperio contraataca, en que, Luck Skywalker, después de perder la mano luchando contra el malvado Darth Vader, se encuentra agarrado a una especie de antena de la estación espacial y pensándose ya muerto escucha a su vencedor. Es entonces cuando el enemigo del protagonista le ofrece su mano y unirse a él para dominar la galaxia desde el lado oscuro. Éste le responde que no y es cuando se produce el "impacto". Es cuando tiene lugar una de las frases mas demoledoras e increíbles del celuloide. Es cuando Darth Vader, el enemigo mítico de la saga le dice a Luck Skywalker, cuando éste le acusa de matar a su padre en el pasado: "No...yo soy tu padre". Las implicaciones que tuvo esa frase en el devenir del cine y la impronta tan honda que ha dejado a todos los que la hemos visto es innegable. Una escena que será siempre parte de la historia del cine y que hizo de Star Wars una serie más mítica si cabe.
No se si el Darth Vader que participo en el blog será mi padre o no, pero esta escena va dedicada a el que deduzco será un gran fan del oscuro personaje y de la saga. Darth Vader es grande, sí, pero Luck es bueno.
Se trata de aquella escena del Episodio V de Star Wars: El Imperio contraataca, en que, Luck Skywalker, después de perder la mano luchando contra el malvado Darth Vader, se encuentra agarrado a una especie de antena de la estación espacial y pensándose ya muerto escucha a su vencedor. Es entonces cuando el enemigo del protagonista le ofrece su mano y unirse a él para dominar la galaxia desde el lado oscuro. Éste le responde que no y es cuando se produce el "impacto". Es cuando tiene lugar una de las frases mas demoledoras e increíbles del celuloide. Es cuando Darth Vader, el enemigo mítico de la saga le dice a Luck Skywalker, cuando éste le acusa de matar a su padre en el pasado: "No...yo soy tu padre". Las implicaciones que tuvo esa frase en el devenir del cine y la impronta tan honda que ha dejado a todos los que la hemos visto es innegable. Una escena que será siempre parte de la historia del cine y que hizo de Star Wars una serie más mítica si cabe.
No se si el Darth Vader que participo en el blog será mi padre o no, pero esta escena va dedicada a el que deduzco será un gran fan del oscuro personaje y de la saga. Darth Vader es grande, sí, pero Luck es bueno.
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jueves, 15 de septiembre de 2011
Gran escena del western de Sin Perdón (Clint Eastwood, 1992)
Esta secuencia es impresionante ya desde el principio, por un simple, pero fantástico detalle: el sonido de las espuelas en el suelo del bar al entrar William Munny (Eastwood). ¿Quien no ha querido alguna vez entrar en mitad de una conversación y que todos se giren a mirar al oír el sonido imponente de unas espuelas? A partir de ahí el resto de la escena es pura poesía "westerniana": la tensión de cada plano y personaje, los pequeños movimientos "acobardados" de los presentes, las frases de duro que pronuncia Munny, etc. Todos los que se encuentran en el salón se giran a mirar al personaje que acaba de entrar como si viesen a la mismísima muerte cruzar la puerta. Ni corto ni perezoso, frío como un témpano, Munny pregunta por "el dueño de esta pocilga" y le mete un tiro al responsable del lugar. La frase de "debía haberse armado cuando decidió decorar su salón con mi amigo" es sensacional. Entonces, el sheriff, un malvado Gene Hackman, pretende incomodarle o insultarle llamandole asesino delante de todos los presentes, a lo que Munny responde: "Así es. He matado mujeres y niños. He disparado sobre todo aquello que tuviese vida y se moviera. Y esta noche he venido a matarle a usted". Este es el verdadero momentazo; es una gran escena del cine moderno y del oeste; y una de las mejores frases de la historia y del western. Es un momento memorable, del grandísimo Clint Eastwood. El tiroteo que sigue a continuación no es épico pero su sencillez es increíblemente efectiva, esta muy bien rodado y resuelto. Gran película, la recomiendo urgentemente a quien no la haya visto.
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domingo, 4 de septiembre de 2011
Emotivo final de "Gattaca" (Andrew Niccol, 1997)
Aprovechando que el pasado sábado echaron en la Sexta 3 la película Gattaca os pongo aquí la que considero una de las escenas más bellas y llenas de esperanza de la ciencia ficción. Gattaca es una de esas pequeñas joyas que pasaron desapercibidas en su momento, pero que el tiempo ha sabido poner en su sitio sabiamente. Creo que es un film que poca gente a tenido la posibilidad de ver y que a quién no lo haya hecho, le recomiendo hacerlo. Uno de los momentos que sobrecogió a todos los que vieron el film fue ese gran final. Esta escena esta apoyada en la excelente melodía de Michael Nyman, una pieza magnífica de las bandas sonoras de los 90. Las imágenes, muy cercanas a 2001 Odisea en el espacio, reflejan un perfecto imaginario de la ciencia ficción. La intervención del "buen doctor" y el montaje que alterna imágenes de Jude Law en el crematorio, añaden, junto a la música, todo el dramatismo y la emoción a una escena que ya ha pasado a formar parte de mi pequeña historia del cine. Otra de los elementos que han hecho de ésta una escena mítica es la frase final que dice Vincent: "Para ser alguien que nunca estuvo hecho a la medida de este mundo debo confesar que me está resultando difícil abandonarlo... Quizás no me esté marchando. Quizás este yendo a casa" ¿Mi sensación al verla?: emoción pura y dura, lagrimas de alegría incontrolables al ver a Etah Hawke pasar el control. Una escena inolvidable.
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miércoles, 31 de agosto de 2011
Atraco de "Heat" (Michael Mann, 1995)
He elegido esta secuencia porque me parece que es una obra total de montaje y ritmo. Desde el primer momento en que los personajes entran en el banco, acompañados por una melodía electrónica y muy acertada, hasta el increíble final; la escena es puro ritmo frenético, es un río de acción. No solo la he escogido por ser una escena entretenida, sino porque técnicamente es insuperable y ha influido mucho en el cine posterior de acción a la hora de representar tiroteos entre bandos opuestos. Michael Mann es un hábil manipulador de las imágenes y los montajes de casi todas sus películas son increíbles (ya lo demostró en la secuencia inicial de caza de "El último mohicano"). En esta escena de la película se trabajó mucho el sonido, logrando un tiroteo repleto de realismo, suena cada disparo, cada bala que cae al suelo, cada cristal roto. Los efectos de sonido que ambientan la secuencia es de lo mejor de estos minutos del celuloide; atentos a la respiración de Al Pacino a la carrera tras uno de los atracadores. Con Heat, Michael Mann logró uno de los mejores thrillers policíacos de los 90.Lo mejor de la secuencia: el atraco, genialmente resuelto, y la conclusión del tiroteo, magnífico Pacino. Esto es acción de la buena.
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lunes, 29 de agosto de 2011
Salir de las sombras; El Tercer Hombre (Carol Reed, 1949)
La película de Carol Reed esta plagada de escenas maravillosas: el encuentro en la noria, el inicio y final del film en el paseo, la acusación del niño, la persecución por las cloacas y muchas más. Es un film que ha pasado a la historia por su banda sonora y por su puesta en escena, efectiva y llena de tensión y misterio, a la par que ágil. Muchos consideran que el diálogo entre Harry Lime (Orson Welles) y Martins (Joseph Cotten) a bordo de la noria del Prater de Viena es la mejor secuencia y he de darles la razón, es de las mejores, analizando la técnica y el diálogo, buenísimo. Pero para mi hay otra mucho más significativa y entrañable, aquella en que Holly Martins, borracho y harto de la historia que le rodea, descubre, inesperadamente, en un portal a su viejo amigo. Me encanta como esta resuelta la escena, con una ventana que se ilumina desde el interior de un piso y descubre todo el misterio. El director aprovecha este momento de forma magistral para sacar de entre las sombras del relato a Orson Welles, desaparecido en todo el film. La cara de Cotten, como si hubiese visto un fantasma y la facha de sinvergüenza que un magnífico Orson Welles representa en ese momento, son memorables. Y la melancolía de la musiquilla en esta escena es imposible de olvidar. Para mi es una de las escenas mas relevantes del cine clásico; el momento que refleja y la película me han marcado para siempre. Genial.
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viernes, 26 de agosto de 2011
Tiroteo "Camino a la Perdición" (Sam Mendes, 2002)
Se trata de una de las mejores escenas de los últimos tiempos. Sam Mendes sorprendió a todos con este drama de cine negro o cine de mafiosos, según se mire. Las actuaciones de Tom Hanks, Paul Newman, Jude Law y Tyler Hoechlin son excelentes. El film está repleto de secuencias e imágenes impresionantes (que no dudaré en incluir más adelante en el blog) pero el tiroteo en el callejón, donde Michael Sullivan refleja su falta de piedad a la hora de proteger la vida de su hijo, es sin duda una gran escena, llena de dramatismo.
La composición de la escena en el momento del zoom hacía Paul Newman, con el agua cayendo sobre su sombrero, Tom Hanks en segundo plano desenfocado (no se le ve nitidamente hasta que John Rooney (Newman) se gira a mirarle), la melodía que cambia y la fuerza dramática que refleja el rostro de Paul Newman; es el momentazo de esta película, aunque, cuando Michael Sullivan sale de la oscuridad o el travelling alrededor de Rooney con todos los mafiosos siendo abatidos son, igualmente, momentos maravillosos.
Sin duda alguna el talento de Sam Mendes es palpable en esta secuencia, pero para mi el peso del dramatismo de la escena recae sobre Paul Newman, sin él no creo que el resultado hubiese sido tan mítico. Es uno de los mejores momentos que nos dejó Newman y el cine. Una secuencia para la historia, desde luego.
La composición de la escena en el momento del zoom hacía Paul Newman, con el agua cayendo sobre su sombrero, Tom Hanks en segundo plano desenfocado (no se le ve nitidamente hasta que John Rooney (Newman) se gira a mirarle), la melodía que cambia y la fuerza dramática que refleja el rostro de Paul Newman; es el momentazo de esta película, aunque, cuando Michael Sullivan sale de la oscuridad o el travelling alrededor de Rooney con todos los mafiosos siendo abatidos son, igualmente, momentos maravillosos.
Sin duda alguna el talento de Sam Mendes es palpable en esta secuencia, pero para mi el peso del dramatismo de la escena recae sobre Paul Newman, sin él no creo que el resultado hubiese sido tan mítico. Es uno de los mejores momentos que nos dejó Newman y el cine. Una secuencia para la historia, desde luego.
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